Lic. Gisela Santacruz Santacruz
En este último cuadro 2.5, se puede apreciar el cambio en la correlación de
fuerzas en la Cámara de Diputados, donde ya no sólo el PRI mantiene mayorías, sino también el PAN y el Partido de la
Revolución Democrática (PRD) pueden hacerle contrapeso, en el caso de la
Cámara de Diputados Federal.
Se observa entonces, un reparto
más justo de poder que al parecer y hasta ahora, comparten una mayoría más
dinámica. Creemos, que el reflejo de la reforma de 1988 aunado al
multipartidismo, nos permite ver los siguientes resultados:
Aunque el PRI estuvo a
punto de ganar mayoría absoluta en
2009, desde entonces, se aprecia una competencia partidista más grande y una
mayoría repartida. Dejando ahora, que ningún partido goce de mayoría absoluta desde 1997 hasta 2015.
¿Será que nos encontremos en este sistema durante varios años más, o quizás, el
régimen político hará cambios en el sistema
electoral o de partidos?
Representación en la
Cámara de diputados
|
|||||||
Sistema electoral mixto con sistema de partidos multipartidista
(1997-2015)[1]
|
|||||||
Año elección
|
1997
|
2000
|
2003
|
2006
|
2009
|
2012
|
2015
|
Legislatura
|
LVII
|
LVIII
|
LIX
|
LX
|
LXI
|
LXII
|
LXIII
|
PAN
|
122
(65/57*)
|
207
(136/70*)
|
151
(80/71*)
|
206
(137/69*)
|
142
(68/74*)
|
113
(51/62*)
|
0
|
%
|
24.4
|
41.2
|
30.2
|
41.2
|
28.4
|
23
|
20.8
|
PRI
|
239
(164/75*)
|
211
(132/79*)
|
222
(160/162*)
|
105
(64/41*)
|
242
(188/54*)
|
214
(165/49*)
|
0
|
%
|
47.8
|
42.2
|
44.4
|
21
|
48.4
|
43
|
29.1
|
PRD
|
125
(70/55*)
|
51
(24/26*)
|
95
(55/40*)
|
126
(90/36*)
|
62
(34/29*)
|
99
(57/42*)
|
0
|
%
|
25
|
10
|
19
|
25.2
|
12.6
|
20
|
10.8
|
PVEM
|
8
(0/8*)
|
16
(5/11*)
|
17
(3/14*)
|
19
(2/17*)
|
22
(4/18*)
|
27
(12/15*)
|
0
|
%
|
1.6
|
3.2
|
3.4
|
3.8
|
4.4
|
5
|
7.6
|
MC
|
6 (0/6*)
|
12 (5/7*)
|
0
|
||||
%
|
1.2
|
2
|
5.9
|
||||
PT
|
6 (1/5*)
|
8 (2/6*)
|
6 (0/6*)
|
14 (1/13*)
|
14 (4/10*)
|
11 (2/9*)
|
0
|
%
|
1.2
|
1.6
|
1.2
|
2.8
|
2.8
|
2
|
2.9
|
PAS
|
2 (0/2*)
|
||||||
%
|
4
|
||||||
PSN
|
3 (0/3*)
|
||||||
%
|
0.6
|
||||||
CD
|
1 (0/1*)
|
5 (0/5*)
|
16 (5/11*)
|
||||
%
|
0.2
|
1
|
3.2
|
||||
PASC
|
5 (1/4*)
|
||||||
%
|
1
|
||||||
PANAL
|
9 (0/9*)
|
8 (1/7*)
|
10 (0/10*)
|
0
|
|||
%
|
1.8
|
1.6
|
2
|
0
|
|||
Morena
|
12 (6/6*)
|
0
|
|||||
%
|
3
|
8.37
|
|||||
PES
|
0
|
||||||
%
|
0
|
||||||
Ind.
|
3 (1/2*)
|
2 (0/2*)
|
0
|
||||
%
|
0.6
|
0
|
0.57
|
||||
N. Alianza
|
|||||||
%
|
3.7
|
||||||
P. Humanista
|
|||||||
%
|
2.1
|
||||||
Total diputados
|
500
|
500
|
496**
|
500
|
500
|
500
|
500
|
Pluralidad en la Cámara de Diputados y
mayorías parlamentarias 1997-2015.
En cuanto al Sistema Electoral
Esto define a México hoy como una democracia con un sistema electoral mixto, un sistema de partidos multipartidista y polarizado, es decir, que esta disputa ideológica partidista la llevan a los polos extremos, con las nueve organizaciones políticas contendientes en la última elección podríamos decir que es de un multipartidismo moderado. Multipartidismo moderado; si el número relevante se encuentra entre cuatro y seis.[2]
Luego de la elección de
2012, que significara el retorno del PRI
-pero ahora en las urnas a través de elecciones más transparentes y
equitativas- a la titularidad del Poder Ejecutivo y a convertirse en la primera
fuerza política en la Cámara de Diputados (y claro, ahora con muchos más
contrapesos políticos), volvió a surgir las dudas sobre la equidad,
proporcionalidad y limpieza en general de los procesos electorales, por lo que
surgió una vez más, la idea de volver a hacer otra “reforma electoral” que “perfeccionara” el sistema electoral mexicano.
La tendencia hacia la centralización en el organismo federal
(IFE) de prácticamente toda la responsabilidad de los procesos electorales, se
consolida. Señala sobre estos recientes cambios en la legislación, Luis Carlos Ugalde:
La reforma electoral dio nacimiento a tres
nuevos ordenamientos: la Ley General de Partidos Políticos (LGPP),
la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe) y la Ley
General en Materia de Delitos Electorales… Las tres leyes son de tipo
‘general’ porque delimitan las facultades de las autoridades federales,
estatales y municipales en materia electoral; el anterior Código Federal de
Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), como su nombre lo indica,
solo establecía normas federales y los Estados las suyas propias….[3]
La pretensión de hacer
cambios en materia electoral y siguiendo la tendencia hacia la centralización
en el control de las elecciones, llevó a que incluso en el 2014 se decidiera desde el Poder Legislativo cambiar el nombre de Instituto
Federal Electoral, a Instituto Nacional Electoral, precisamente
reforzando la idea centralizadora de la nueva gestión de las autoridades
electorales; nombraron al nuevo consejo general (integrado por Lorenzo Córdova
Vianello, presidente; y los consejeros Adriana Margarita Favela Herrera, José
Roberto Ruiz Saldaña, Ciro Murayama Rendón, Marco Antonio Baños Martínez,
Enrique Andrade González, Alejandra Pamela San Martín Ríos y Valles, Benito
Nacif Hernández, Beatriz Eugenia Galindo Centeno, Javier Santiago Castillo y
Arturo Sánchez Gutiérrez).
Para Ugalde los aspectos positivos de esta la más reciente reforma
electoral son: la legislación en materia de candidaturas independientes; la
ampliación del voto a ciudadanos mexicanos en el extranjero, para ahora elegir
senadores y gobernadores, además del presidente de la república; la no sobre
representación más allá del 8% de un grupo parlamentario sobre los demás, que
ya estaba establecido a nivel federal, ahora se hace extensivo a todas las
Legislaturas Locales; la limitación de las aportaciones privadas a las campañas
políticas; además de la inclusión de mayores obligaciones de transparencia a
los partidos y el traslado al Tribunal Electoral de algunas de las decisiones
que “habían saturado y distraído al anterior IFE de su función electoral.”
En contraste plantea en la
sobrerregulación y en la centralización, los dos principales aspectos negativos de esta nueva reforma
electoral. Sobre lo primero destaca Ugalde “una inflación regulatoria de 49.7% en pocos años”, pues se pasó de
394 artículos en el anterior Cofipe, a 590 “en dos leyes (LGPP y Legipe)…”. Y
afirma:
…Sobrerregular y
establecer castigos para motivar el buen comportamiento es parte de una ilusión
normativa porque lo importante para prevenir el mal comportamiento no es el
número de sanciones sino la probabilidad de ser detectado, procesado y
sentenciado…[4]
Sobre el tema de la centralización describe el autor:
Bajo el
argumento de que los gobernadores son los causantes de la inequidad de las elecciones,
el PAN propuso centralizar la organización de los comicios para —según su
lógica— garantizar elecciones libres y equitativas. Hay cuatro elementos de
este diseño: centralización de la
función electoral, atracción de elecciones Locales, elección de consejeros
Locales y remoción…[5]
Esto precisamente llevó a
convertir el IFE en el INE. Esta
centralización conlleva riesgos como la saturación y la subjetividad que puede
dominar las decisiones del INE desde sus oficinas centrales, que va a ser predecible
que sea muy difícil que se alcance el consenso dentro del consejo general del
INE para atraer la conducción de los procesos Locales.
Sobre la elección de
consejeros Locales y la capacidad de removerlos, señala que será de gran
dificultad para el INE poder hallar a los 224 (7 por cada entidad de la
república), se verá sometida al cabildeo y a la presión de gobernadores,
partidos y de todos los actores políticos, por lo que su función puede estar
llena de errores y rectificaciones, lo que lo va a desgastar ante los
competidores políticos y ante la ciudadanía en general.
Por último, Ugalde menciona lo que a su punto de
vista está en duda que funcione; la
nueva tipología de delitos electorales (que no reducirá el uso de recursos públicos
para favorecer candidatos) y la fiscalización de los recursos usados en las
campañas. A su vez destaca las omisiones en temas como: la propaganda
gubernamental, el derroche de recursos públicos en campañas y la inoperancia de
los gastos de campaña.
Por lo visto, hasta ahora
en las elecciones del 2015, todo parece indicar que gran parte de lo señalado
en 2014 por Ugalde se está cumpliendo, por lo que es previsible que vuelva a
haber después de este proceso, otra nueva
“reforma política”. Por ello el autor en cuestión concluye su ensayo:
Hay una
tendencia en México —a veces obsesiva— para sobrerregular la materia electoral.
Detrás de ello subyace una ingenua creencia de que la norma puede cambiar la
realidad. En lugar de ello se debe regular con sentido común. Regular mejor
implica tres cosas: a) atacar las causas de los
problemas, no sus manifestaciones; b) regular menos para que la autoridad
focalice sus esfuerzos, y c) garantizar que la norma se cumpla (Estado
de derecho). Ojalá la reforma electoral de 2016 sea más ordenada.[6]
[1] Notas:
*Diputados de representación proporcional. **En la Legislatura 2003-2006 se
inició con solo 496 diputados, ya que el Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación anuló la elección de diputados en los distritos 06 de Coahuila
y 05 de Michoacán.
Fuentes:
Cuadro realizado con base en los datos de Reynoso, Víctor, “Sistemas de partidos
y sistemas electorales en la federación mexicana. Puebla y los congresos
federales: dos casos contrastantes”, en Caja negra, revista de Ciencias
Políticas y Humanidades, número 7, año 2009, 67-77 pp. Y con datos de Sainez,
Alfredo, “Los sistemas electorales y de partidos en la composición del Poder
Legislativo Mexicano,” página 27, Cámara de Diputados del Honorable Congreso de
la Unión, octubre 2006, consultado en junio 2015, e Instituto Nacional
Electoral, disponible en:
[3]
Ugalde, Luis Carlos, “Lo bueno, lo malo y
lo incierto de la reforma electoral”, Revista Animal Político, mayo, 2014, consultado en mayo 2015: http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2014/05/27/lo-bueno-lo-malo-y-lo-incierto-de-la-reforma-electoral/
[4] Ibidem.
[5] Ibidem.
[6] Ibidem.